Baloncesto:¿entrenador o educador?

En nuestra sociedad actual priman los valores capitalistas (consumo impulsivo, competitividad extrema, egoísmo…) frente a otros más antiguos, pero siempre válidos, como la ética, la generosidad, la solidaridad, el compañerismo… El baloncesto no es ajeno a esta tendencia, sobre todo en las etapas inciales de sus jugadores.

Algunos padres y madres “apuntan” a sus hijos a jugar a baloncesto para tenerlos ocupados 3 días a la semana y un partido el sábado. Pagando la cuota anual y llevando a sus hijos a los partidos creen que ya ha terminado su labor. Y no es así. Lo más gratificante para un niño que juega a baloncesto es ver como sus padres se implican; hacen de mesa, arbitran, son delegados… El apoyo familiar para un jugador es imprescindible. Siempre tiene que estar ahí cuando se pierde para animarle, cuando se lesiona para acompañarle, cuando se gana para enseñarle a saber ganar, etc.

El entrenador es la una de las piezas clave de un equipo. Pero ¿es un eeducador o es un entrenador? Creo que debe ser ambas coasas a la vez. Educador porque los niños siempre necesitan tener presente que hay que respetar a sus compañeros, al rival, a los árbitros o a su míster. Educador tanto en los entrenos como en los partidos. Educador porque la disciplina debe ser un valor a tener en cuenta; siempre en su justa medida, con premios y castigos “positivos”.

Entrenador porque debe tener suficientes conocimientos de baloncesto para enseñar los fundamentos básicos de este deporte a sus jugadores. Entrenador porque tiene que saber dirigir al equipo (un tiempo muerto a tiempo vale una victoria). Y entrenador porque su trabajo reúne toda una serie de valores que tiene que transmitir a su equipo: compañerismo, respeto, competitividad, esfuerzo, sacrificio, fuerza de voluntad, solidaridad, deportividad…

Pero un entrenador nunca debe dejar de lado a los padres y madres de sus jugadores. Es la mejor manera de que funcione bien un equipo. Es muy aconsejable mantener con ellos una reunión al principio de la temporada para explicarles los objetivos y la metodología de trabajo del grupo. Y al final de la campaña, cómo no, una buena pachanga padres-jugadores y una comida para celebrarlo.

Santi Román

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